La función de la historieta es la evasión, un antídoto imprescindible, como el sueño. Los chicos, como los adultos, necesitan un escape, y para eso están las aventuras con acontecimientos extraordinarios. Es otra manera de sanear la mente. Representa un escape imaginativo hacia un mundo más agradable, más atractivo.
El discurso del dibujo animado es más obvio que el de la historieta, pero no queda como ésta en quien esta mirando, sino que transcurre y pasa. La historieta queda y al final gana por ser más recordada. La historieta más que incitar al pensamiento lo aclara.
Si su señalamiento se aplicara en otros órdenes, en el mundo habría menos confusión. Una imagen vale más que mil palabras, pero si aparte se acompañara por ellas se potencia. La historieta brinda clarificación en una época donde se cuenta con poco tiempo para elaborar los mensajes.
No es ni bueno ni malo: no hay tiempo. Entonces hay que reconocer el merito de la historieta, cuyo lenguaje conciso, claro, rotulado y secuencial permite absorber el mensaje rápidamente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario